Alter-ego gatuno…

Definitivamente no me considero alguien normal. El concepto estándar es esquivo y estereotipado en una sociedad en donde la juventud pone las reglas al momento de incluir a sus miembros, y soy bastante reacia para adoptar comportamientos libertinos.

Podría decir entonces que no nací en la época correcta. Mi gusto por la tranquilidad del silencio me aleja de las trasnochadores y alcohólicas noches limeñas; mi guardarropa, austero y de colores suaves, apenas si se renueva cada muerte de obispo, y mis gustos musicales no admiten bachata ni reggaetón alguno por respeto a mis oídos.

Más de una vez me han visto como “un bicho raro”. La definición me encanta. Gusto de leer por afición sin necesidad de sentirme obligada por un examen como el resto de mis congéneres: el abrir un libro me lleva a un mundo distinto y emocionante lleno de novedad, sensación que solo puedo comparar con el escribir con la tranquilidad de ser leída solo por el que tiene ganas de hacerlo. Por otra parte, ese bichito musical que heredé de mi familia me ha conectado a la música a través del canto convirtiéndome en una melómana que no duda en cantar en inglés, japonés, español o quechua, aunque tartamudee en el intento.

Las personas que me conocen suelen asociar mi personalidad a la de un gato, motivo por el cual, sumado a mi gusto oriental, el apelativo de “Neko” (minina) es no solo el nombre con el que mis amigos me llaman sino también es el alter ego que canta y escribe por internet, siempre gracias a los ángeles que crearon Youtube, Blogger y facebook.

No es Neko la que se ha vuelto parte de mí, soy yo la que se ha vuelto parte de Neko, algo que no me incomoda y que de cierta forma tiene más que realidad: Mi mirada calculadora y descriptiva, mis reacciones rápidas pero sencillas sin mayor gracia que movimientos necesarios para salir airosa del peligro. Esquiva y escurridiza cuando debo, pero también dulce y cariñosa con aquellos que aprecio en verdad. Por desgracia, o gracia tal vez, aquellas características como la ternura, el humor sarcástico y la amistad que linda en adoración, las reservo solamente para pocas personas, personas que conocen que hay detrás de la máscara de Olga Flores: una chica traviesa sin más deseos que vivir con una sonrisa.

Sin embargo, siempre existirá una máscara que proteja mi corazón de aquellos que no entiendan mi actuar. Siempre habrá un Alter Neko que solo descubrirá su interior cuando confié…. aunque eso tarde demasiado.

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