"La amiga de todos"

Apodos, chapas y motes que son también una forma de bullying.

2004. Yo no había hablado nunca antes con ella. Tampoco le había dado la mano, menos aún me había presentado. Solo recuerdo que la vi caminando en el patio del colegio y unas amigas hablaron en voz baja y rieron. Giré, llena de curiosidad, pensando que habían hecho una broma, pero ellas negaron con la cabeza. Pregunté y me respondieron


– “¿La viste? ¡Es la amiga de todos!”


En mi “inocencia” (y lo pongo entre comillas para que nadie se ría) les dije que tal vez ella querría ser también mi amiga, total, la había visto con un gesto triste que contrastaba con sus bonitos rasgos. Me miraron y se rieron en mi cara:


– “No sabes lo que dices” – replicaron y volvieron a reír


Cuando llegue a casa me quede con la pregunta en la mente y más tarde, cuando fui a la cabina de la esquina lo “google”. “Amiga de todos”… Caray


Las chicas me revelaron más cosas los siguientes días: que era poco popular, que había tenido varios novios, que todos los chicos babeaban por ella, que uno de tantos días otra chica, despechada por cierto, le puso eso de “amiga de todos”. El mote se reprodujo de boca en boca y ahora todos le decían así a sus espaldas (y unos cuantos desalmados cara a cara). Ella ya no tenía amigos ni amigas (irónicamente) y pasaba sus días sola en la escuela, caminando con pasos largos y silenciosos entre la indiferencia de jóvenes y adultos.


Una semana después me acerque a ella y le salude. No sabía que más decirle, así que hablamos del clima, de música y de los profesores que no nos caían bien. Incluso reímos. Cuando me despedí quise preguntarle lo del apodo, pero no tuve el valor. Ya había sufrido bastante por una “chapa” ponzoñosa, mal puesta por cierto, que marcaría toda su etapa escolar.

¡Qué será de ti, MG! Espero con todo mi corazón que estés bien. No quisiera imaginarte con 8 años más y la misma sonrisa triste en tu rostro… El haberte conocido me recordó el poder de las palabras en bocas de personas que hablan porque tienen boca. Los apodos pueden divertir, pero a veces duelen más que las espadas.

Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s